AMIGOS DE SIEMPRE

Datos personales

Mi foto
la laguna, santa cruz de tenerife, Spain
mujer enamorada del viento cuando me sopla y me hace estremecer, soñadora persegidora incansable de sus metas, ser humano en etapa de aprendizaje y crecimiento constante, amiga de las nubes de las palmeras y del risueñor, mi camino me lleva a creer ciegamente en mi misma.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Amantes


Mi amor, me has amado, me has cobijado bajo tus mismas sabanas
Entre tus brazos he volado
Con tu pecho he disfrutado, el calor mas intenso de tu ser
Con tus piernas me has rodeado, me has mostrado tu grandeza
Tu poder se acrecentaba, cuando en cada latido, me adorabas
Amante perfecto de cuerpo sublime
De espaldas anchas y piernas flexibles
De toques mágicos con tus dedos sagaces
Que en un minuto me exploraban
Amante mío que me recorres con tu aliento
Que me dibujas una sonrisa. La más placentera de estos tiempos.
Amor que en tus ojos veo cuando buscas mi boca
Cuando tu lengua me atrapa
Y tus manos me susurran muy despacio que te agitas con mis pechos
Me alimentan tus caricias
Me estremeces con locura
Y en un gemido entregas todo
Que sensación más exquisita
Que forma de amar es esta
Que haces sucumbir mis posturas
Que me haces olvidar mis poemas
Amante que llegas bañado de aromas
Las más agradables para mí
Cuanto más me besas y más me tocas.
Más loca me vuelves, y se desquicia mi razón por tenerte
Amante mío, amante perfecto cuando haces trizas mis labios
Mordiéndolos, mordiéndolos






CAMINO A MONTERREY

Camino a monterrey

Si tuviera una esfera mágica de esas que te dejan ver el futuro, quizás hubiera entendido que emprender aquel camino, no solo me mostraría la vista mas impresionante de Huaraz, si no que me mostraría un lado que desconocía de mi misma.
Nos iniciamos casi alas 12 del día y el fuerte sol en esta caminata era visitar WILCAHUASI... Estar dentro de su construcción de piedras .la humedad la oscuridad... el mismo olor. Ha pasado. Que se desprendía entre las paredes. Algo a humo a tierra. Un olor a muerto. Era entrar y respirar despacio. Era mirar aquellas enormes rocas sujetadas entre si… inmensas piedras planas, perfectas que se hacían a lo alto del templo, sin nada que la sostenga,, era verlas y maravillarse…. Así lo entendí, cuando vi su mirada ,, tenia en sus ojos, una mirada asombrada, y sus pupilas dibujaban una caricia al pasado. Estar allí de pie, sin poder entender que voluntad sobre natural, hacia que esas rocas permanezcan aun. Después de tanto tiempo piedras sobre piedras perfectas…. Que voluntad seria esa. Que ordeno una construcción tan caprichosa.
Una pequeña discusión se abría en cada habitación. Al final y después de gastar ideas. Remontarse al pasado, imaginar lo inconcebible. Era mirarnos, y sonreír .. Aunque quedaba pendiente una explicación, algo quedaba siempre sin respuesta.



Parte II CAMINO A MONTERREY

Luego salir de hay. Buscar de un modo, una explicación. Bueno habría que visitar obligado, el pequeño museo. Donde nos informaríamos. Así entre risa y la conversación del clima nos pusimos a tomar las fotos, de rigor, jejejej entre las piedras en el museo, en las puertas. En todo ese gran lugar. Vi una ancianita. Muy pequeñita ya encogida de los años, que vivía ya, cansada de tanto mirar las ruinas, seguro ella sabia mucho de la historia y sabia como había cambiado todo, una sonrisa ingenua y un quechua que no entendía, no me permitía entender ni una palabra. Buscar en el bolsillo una moneda. Para regalársela. Era lo único posible…
Como es lógico, si entendí la sonrisa de agradecimiento y la señal de la cruz que hizo, eso me lleno de alegría y veía a José, de otra manera.

Vamos me dijo. Ya empieza a correr viento, pues así nos fuimos caminando ya, entre sonrisas, una cuesta que nos cansaba y luego unas escaleras que ,,,, ufss que cansancio poder subir
Pero con prisa y sin retroceder nos encaminamos y pronto sentía mi cuerpo mis venas mi sangre que se agitaba todo corría mas aprisa. Hasta mis latidos y mi espiración iba a mil. La ardua caminata nos ponía frente a uno mismo, contra tu propio cansancio. Y solo era seguir avanzando. Demostrarme a mi misma que llegaría a esa cima, casi con el ultimo aliento llegamos, bueno llegue yo, por que en esta historia debo confesar que José un tipo alto formidable, con un físico, impresionante.
Llego sin una pizca de agitación
Entonces empecé a imaginarlo, en su magnifica anatomía. Y eso me daba más sudor, y más agitación…
Caminaba detrás de él para poder verlo, contemplarlo, sin que me cogiera la mirada
Ahí estaba yo, detrás de un sueño, una meta que parecía, empezaba a empaparse con la lluvia.



Parte III

Las primeras gotas de lluvia se precipitaban… José me tomo de la mano, para no resbalar, el camino se hacia peligroso, la lluvia se acrecentaba. Pronto, descubrí que fue una mala idea no llevar los zapatos para escalar, me sentí tan tontita, pero José, supo, calmar mis angustias, sujetándome, con cariño y firmeza, mientras caminaba a su lado, y sentía la lluvia, mientras, sentía su calidez, se me vino ala mente muchas cosa, ideas locas, que a veces se piensan mientras caminas, de pronto, me preguntaba que hacia yo, ahí tan lejos de mi casa del calor de mi hogar que fuerza me motivaba a recorrer ese camino, y quien era este hombre que me llevaba de la mano, un extranjero que apenas había conocido, unos días atrás, pero que en su mirada, me trasmitía tanta seguridad, una vez mas, mis pasos, se iban saliendo del camino, y la lluvia hacia lo suyo, haciéndome resbalar,. Estaba mi buen José para atraparme, para no dejarme caer, así estaba yo tan temblorosa quizás del frio quizás, de su cálida mano, quizás de mis pasos que titubeaba , así estaba el, tan sonriente. Lleno de vitalidad, risueño feliz.
Ya estábamos muy en la cima, podía ver toda la ciudad, techos rojos de las tejas. Y un cielo, que humedecía todo. O solo llovía para mi y para José, así, un minuto, me quede mirando el verde, los caminos, increíble, pensar que tan lejos había llegado, José me toco el hombro y me saco de mis pensamientos.
--Estas mojada, mejor ponerte otra cosa, que podrías resfriar.
--No, te preocupes José.- estoy bien, un poquito de lluvia, no me hará daño.
--anda ven aquí.
Me acerco suavemente con sus manos agarrándome de la cintura, me quede congelada en un instante, me volvió a coger, los brazos, y con voz decisiva dijo.
--No, señorita usted ya esta muy mojada, así que a ponerse esto.
Se quito una chamarra verde, que traía puesta.
Con mucho cuidado lo puso alrededor de mí y me susurro al oído,
…póntelo, y no te preocupes por mi, que traigo un impermeable mas, solo sonreí y ya no podía negarme, José, me había puesto la casaca de el, lo acomodo con paciencia, y mientras me la ponía, dijo algo que nunca olvidare.
--parces una niñita chiquitita, que tengo que cuidar.
Cogiéndome el mentón, me acaricio con ternura, quería besarlo, robarle un beso, pero seguía inmóvil, congelada, sin poder reaccionar. Hasta que otra vez, me dio un tirón y proseguimos nuestra caminata….




Parte IV

Hay José. Como te has reído, de verdad termine entre las ramas, Entre la lluvia, y el rojo de esta tierra… casi con las lagrimas en los ojos, de sentirme tan inútil, el piso hecho fango ya. Mis vaqueros, sucios llenos de lodo, y yo ya resfriada. Que más podía pedir... Pues eso….
(Que nos habíamos perdido….)
Cuantas fotos me sacaste... De todas las caídas espectaculares, caía de nalgas, caía de rodillas, caía de manos ... conté yo las 10 primeras caídas, el resto ya no tenia ni fuerzas, ni ganas de contarlas. Me sentía mal, que horror tanta vergüenza en mi rostro, mi espíritu aventurero se esfumo, se me fue, lo mojo la lluvia. Solo deseaba llegar al hotel, olvidar todo. Secarme, irme a mi cama, dormir, quitarme estos horribles zapatos, era irme, y no verte a los ojos,…. Sentía en tu mirada, algo que me abrumaba, cuanta vergüenza en un solo día…….
Y la lluvia que no paraba de caer, y yo que no me podía mantener en pie.
Y tú ... tú riéndote de mí, sacando fotos, en cada caída… JODER José. No mas fotos xxdddddd…… jajajajaja risas tuyas, llantos míos,….. Caricias tuyas cuando me levantabas, Igual no podía más…. y encima perdidos, si era que teníamos que subir, o que bajar, nos guiaríamos por la intuición la corazonada nos mandaba,, nos hacia caminar. Cansada abatida…. y sin una pizca de sangre mas en la cara... Así continuaba mi camino al a vergüenza total…….

Perros… ladridos, perros nos salieron al encuentro
-- que hacían esos perros aquí.
Un perro negro me salió al encuentro su mirada fija, sobre cualquier movimiento que hiciera, sus dientes afilados, y sus gruñidos, enfurecidos, parecía poseído, y luego otro perro mas. Ya José, Se ponía nervioso, lo sentí entonces, titubear… retrocedió despacio hasta donde estaba yo, un tercer perro. Nos cerraba el otro camino. Yo no podía ni pestañar. Fue en ese momento. Que me dije a mi misma, carajo… has viajado de tan lejos, estas toda enlodada. Tienes lodo hasta en los brazos, y la única persona que tu crees que te cuidaría, esta entrando en pánico…. Pues era hacer algo, si o si…. Rápidamente en un movimiento, cogí una piedra grande y arranque con todas mis fuerzas una caña. Sin pensarlo, avance delante de José... Lancé la piedra al perro que estaba mas cerca. Con fuerzas sin,.. Titubear... y con la caña. Corrí hacia los otros 2 perros, que al mirarme tan enloquecida y furiosa... se asustaron con mi grito, y se echaron a huir... José. Reacción otra vez más, tomo la delantera, y dijo firme, pues nos hemos perdido, y como no hallemos el camino, se nos viene la noche, no... no. José... le dije, no. Nos hemos perdido,.. Continuemos, por el medio de este paso, quizás, fue que me vio decidida ante los perros, que fue lo que hizo, que esta ves,.. Me siguiera a mí. Y ya no me caía mas, ese enfrentamiento con los perros, había hecho aflorar en mí, la seguridad en mi misma. Y mis pasos se hacían firmes, ya no estaba detrás de José. Era la guía. Ya no caía de rodillas, saltaba entre roca y roca… a hora era José. Quien se quedaba atrás... ya no podía caerme más, ya estaba echa un desastre. Así que nada perdía saltando, y corriendo, sin parar… “dos niños exploradores, eso parecíamos José y yo”… entre risas mi autoestima había regresado, En una caminata que ya llegaba a su fin... Cuando vi entre los cerros, y los caminos, alzarse un asfalto,… bellísimo, lo mas hermoso que vi en esas 6 horas. La cartera… En cuanto pise firme el asfalto, las piernas me temblaron,.. Entre en shock, una lagrima se quería escurrir por mis redondas mejillas. Habíamos llegado, por fin Monterrey bajando por el asfalto.
José venia atrás mirándome, con esa deliciosa mirada que tenia en sus ojos verdes… hay José, no era el momento, pero ya me hubiera a mi gustado, besarte esos labios.
Monterrey nos daba la bienvenida... pero eso se los contare en el próximo capitulo.




Camino a monterrey parte V

Me habían contando a mi que este lugar se caracterizaba, por sus baños termales, agua cálidas que corren atreves de los andes, y desembocaban justamente aquí, trayendo en su cristalinas aguas, la clave de la juventud, y algo curioso, decían que eran aguas milagrosas, capaz de curar todo mal, inclusive, males del corazón, por que poniéndose bajo la cascada, las aguas se llevaban tus penas, entonces me dije a mi misma, no tengo ninguna dolencia, pero quisiera sentir simplemente rehabilitada de este cansancio.
José, curioseaba, entre algunas fotografías del lugar, a ver si encontraba el camino por el cual llegamos, jejeje que yo sabia, que no había sido ningún camino, estábamos perdido, eso había quedado claro, pero ya me sentía mucho mejor, así , que tomamos una habitación para cada uno, claro José, no era mi novio, no, no, no, Solo era un amigo, que conocí en ese viaje, en fin.
Ya en mi cuarto, me dispuse a asearme, mientras lo hacia recordaba, la mirada de ese pero y sus dientes afilados, recordé como me los enfrente, y a hora me parecía una locura, como pude, podían haberme atacado, quizás ya estaría sin una pierna o algo, así, me puse a pensar en los hombres lobos, esos que andas comiendo gente, jejeje, bueno esta relajadita , ya aseada y con ropa fresca y limpia, que útil las visas pensaba.
Íbamos a cenar juntos, José toco la puerta de mi habitación, aun me faltaban los toques femeninos, quería conquistarlo, a ver que par te aretes, que me pondría, un poco de rubor, un poco mas de perfume.
-Entra José, la puerta esta abierta.
Entonces lo vi entrando mas guapo que otra ves ya lo había visto, sonriendo él como siempre, y sus ojos verdes que se convertían ya en una obsesión.
Que guapa estas Janet, y que bien hueles
Te parece que estoy guapa, José.
Claro que si mi niña… bueno vamos a cenar.
Si, un minuto, que guardo estas cosas, (algunas chucherías mías que estaban sobre la cama)
Espera le dije.
Si… me respondió el
Me acerque bastante hasta su boca, y con mis dedos retire suave y delicadamente una pelusa. Bendita pelusa, que me dio la oportunidad de sentir su piel.
Yo.- Ya esta, es todo, vamos a cenar
José.- Jajaja claro que tengo un hambre jajajajaa
Yo.- Pues ya estaba. Lets go
Creo que José, ya se había dado cuenta lo que yo quería, pero tenia que ser mas calmada, menos obvia, así, que el resto de la cena, intente mantener la charla, en la política, nunca falla, un tema, que siempre tiende a extenderse, entre Zapatero y Alan García, encontramos, las distintas menciones de las organización de cada país, cada institución, y mientras intercambiamos información cultura y política, ya yo había dejado de mirarlo con fijeza, para interesarme mas en el clima, la diversidad de los paisajes, y José, disfrutaba mucho mas mi compañía, se nos pasaron las horas volando, entre pasta y ravioles, entre vino tinto, y un dulce nos llego las 11 de la noche..
Fue José quien propuso, continuar la conversación pero en otro ambiente
Yo.- Humm a donde propones tu ir
José.- No se, dime tu, que estamos en tu país,
Yo.- Jajá si es verdad, pues, ya tomamos un vinito, que te parece si, te invito yo, un pisco sour
José.- Ah ya me han dicho que es un buen coctel, aunque no lo probé aun. Acepto, pero yo invito
Yo.- No, José, como crees que ya estas invitando la cena, deja hombre que yo pago este coctel.
José.- Vale tú lo pagas, jaja
Con su sonrisa de siempre José, me daba carta libre de escoger nuestro segundo lugar donde terminaríamos la platica.

Tenia que ser un lugar muy cómodo, donde podamos charlar, tenia que ser un sitio agradable, donde lo pueda hipnotizar jejeje
No, eso no, si no mas bien donde podamos seguir charlando.
Yo.- Ok, sígueme, ya se a donde te llevare jajajaja.

Bueno si desean saber a donde lo lleve, a seguir leyendo, el siguiente capitulo, un abrazo a todos, estoy escribiendo esta continuación después de años luz, de a ver publicado el ultimo capitulo







parte VI

Salimos del restaurante del hotel, la noche oscura sin astros, ni una sola estrella, parecía que se escondieran de mi, a pesar de todo José sonreía a mi lado, a penas podía escuchar sus comentarios, y entre lo que me hablaba él, logre escuchar el nombre de una mujer, que no di importancia, no quería darle importancia, por que mi mente estaba en pasar una noche fantástica al lado de José.
Yo sabia por los lugareños, que había por ahí , un pasaje muy lindo, donde solo la luz de luna, nos acompañaría, y era un lugar totalmente seguro, me sentí confiada entonces de llevarlo a sentarnos en unas de sus bancas y charlar un poco, pero pensé caray caray, que haces Janet
Y donde beberemos el pisco sour, ijijiijijij
En fin ya ves que mi cabeza estaba dando vueltas que la palabra de José se me perdía entre los murmullos de los vientos de la noche. José me miro atónito, y exclamo
-pero niña aquí no hay bar jajajajajaj.
-Sorry José, no se que estaba pensando
-dale no importa, dejamos el coctel para mañana
-discúlpame, si deseas vamos a un bar
- no, mira aquí esta muy bonito, en un bar, hay música, y demasiada gente, aquí reposaremos un rato, pero solo un momento, que no me quiero enfrentar a …. Ya sabes, no
- no, José, este lugar esta protegido, mira hay un vigilante en esa torre
-ah si ya lo vi, pues como sabias de este lugar?
-pues no lo se, creo que alguien me lo comento, no recuerdo bien, ni como sabia que estaba aquí, es como, si ya antes hubiera estado aquí, justo aquí donde estamos a hora.
José se me acerco bastante, se inclino, ya que el era alto, y yo apenas 1.57 y el con 1.90, me susurro al oído, será que estas viviendo una repetición de tu vida anterior, mmm oh eres una reencarnación?

-José, tu crees en la reencarnación?
-cuando veo una peli de esas basadas en el medio evo, mi corazón se agita y cabalga a galope, es como si yo hubiera vivido en persona estas escenas, como la guerras santas, o luchado al lado del CID campeador.
La noche sin nadie solo la luna espiándonos, y un vigilante que de en rato en rato. Daba un pitazo haciéndonos señas con la linterna en señal de estar protegiéndonos, me hizo sentir calmada, escogimos una banqueta y nos sentamos.
José sacaba su cigarrillo, y lo encendía, con un estilo, que hasta verlo fumar me erizaba, se me ponía la piel de gallina y mi mirada se ponía tontita. Mas cuando sin querer el me pescaba la mirada y acto seguido, con sus dedos acariciaba mi nariz.
-Sabes Janet es bueno estar aquí contigo, este viaje es increíble, se que mañana será mucho mejor.
-Yo, a mi, me da tanto gusto haberte conocido José. Gracias por el paseo, por la cena, y por tu compañía.
-Eres muy linda Janet, tienes unos hermosos ojos café, y eres tan trasparente, que casi puedo leer tu mente y tus deseos.
Cuando José termino esta frase, me sentía tan avergonzada, ya sabia yo que no debía mirarlo tanto, que estaba siendo indiscreta con mis deseos, que me estaba comportando como un cazador acechando a su presa, y incline mi rostro al suelo.
-no, no, no Janet. Mírame por favor
-disculpa José, creo que deberíamos regresar al hotel ya siento frio, no quiero estar mas aquí.
-Janet Janet no soy libre Janet… (Acariciándome el rostro de la manera mas dulce que nunca antes me habían tocado, así me lo decía susurrándolo)
-yo, no quiero nada de ti, José… nos vemos en el hotel
Salí corriendo de ahí estábamos cerca del hotel, no se , que pasaba en mi mente, que tonta, que pensaba que un hombre como José, estaría solo, un hombre como José, se podía fijar en mi, un hombre como José, mi mente estaba en explosión sideral, mi cabeza no dejaba mi razón en paz y todo me daba vueltas, seria el vino, los ravioles, la fría noche, llegue a mi acuarto y comencé arrojar.

Sentí apenas el rechinar de la puerta de mi habitación la había dejado semi abierta, era José,.. que hacia el aquí, no debería a verme seguido, no debería a haber pasado, que se vaya, pensaba mientras seguía arrojando, mas no lograba evitar sentirme tan enferma, seria el todo, nada en ese momento estaba bien, y ya era tiempo que confrontara esta situación, como lo hice con esos perros, aunque José, a el, no lo veía como una fiera, mas al contrario, para enfrentarlo necesitaría mas valor, necesitaría un milagro.
-Janet estas bien
-Vete por favor
-No, no me voy a hasta no verte y.
-Y,.. Que José
-Janet, no me hagas sentir peor de lo que ya me siento por favor.
Entonces logre dejar de vomitar, reponerme, no respondí mas, había escuchado su voz ya muy apagada, quizás seria mejor, no sin antes enjuagarme la boca y lavarme la cara, platicar con el.

José, oye te ruego que me disculpes, me sentí mal, yo solo necesitaba regresar al hotel
Antes de terminar de decirle lo que había comenzado con voz firme
José se abalanzo así a mí, y sin pensarlo dos veces me dio un beso en los labios.
(El mejor más grande y largo que jamás me dieron).